Nuestra historia es semejante a la de muchos, supongo. Nos tocó vivir un momento histórico en una parte del mundo donde crecimos oyendo hablar de libertad y de la suerte que teníamos por ello. Lo cierto es que con el paso del tiempo empezamos a descubrir que de lo que éramos realmente libres era de consumir todo cuanto quisiéramos. El escenario ya estaba montado, atado y bien atado, y de lo que se trataba era de dejarnos conformar de acueFirdo a los requerimientos de un sistema que se encargaba de determina cuáles eran nuestras necesidades, eso sí, en absoluta libertad.

Finca-los-geranios teneriffaLlegada la madurez, aunque repletos de juventud, y tras haber probado,  a veces consciente y otras inconscientemente, los programas vitales que nos ofrecía el sistema, nos dimos cuenta que había cosas que debíamos enfrentar y cambiar en nuestras vidas. Entonces entendimos que para poder ejercer la tan nombrada libertad debíamos romper algunas ligazones de todo tipo que nos unían a algunos modelos impuestos unilateralmente por nuestra cultura, incluso por nuestra familia, y que la tabla de principios y valores debíamos elaborarla como quien comienza desde el agua y la tierra para ejecutar su más preciada figura de barro, desde cero y a nuestra manera.

Es en este punto donde, animándonos unos a otros, comenzamos a armar el puzzle que para nosotros representa la Finca Los Geranios. Empezamos a unir lo emocional, lo intelectual, lo físico, poco a poco se fue fraguando una idea. Volver a recuperar el sentimiento de propiedad sobre nuestras vidas, asumiendo los riesgos que entrañan las decisiones tomadas pero desterrando todos los apellidos que se le puedan poner al miedo: al futuro, al fracaso, y un largo y triste  etcétera. Esto es un viaje colectivo, pero también individual. Somos miembros de una sociedad pero creemos en que todo debe empezar por mejorar como personas nosotros mismos, trabajarnos para poder comprometernos desde nuestra parte esencial con nosotros, con la sociedad y con nuestro planeta.

Lo que otros consideran residuos tratamos de convertirlos en recursos, cerrando la línea de vida de productos sin que ello implique perdida de comodidad o decalidad de vida. Simplemente hacemos cosas como  construir nuestro mobiliario exterior con palets de madera que de otra manera acabarían en el vertedero, alimentamos nuestras lombrices con los restos de nuestra comida para que ellas nos devuelvan fertilizantes para la huerta o simplemente elegimos la caldera de nuestra calefacción  para alimentarla con  restos de cosecha de aceituna o de nueces, que de otra manera acabarían en la basura: Cradle to Cradle que dirían los ingleses.

También queremos aprovechar las condiciones inmejorables de nuestra tierra para generar nuestras necesidades energéticas. De momento utilizamos los calientes rayos solares para dotar a la casa y a sus visitantes de agua caliente y climatizar la piscina y  hacerla así agradable durante todo el año. Utilizamos, como hemos dicho,  una caldera de biomasa para la calefacción y tenemos proyectos para aprovechar los vientos que acostumbran a subir desde el mar por el valle de Pedro Álvarez.

Esta es nuestra visión de la vida y queremos compartirla con aquellas personas que quieran venir a visitarnos, porque es compartiendo con los demás como hemos comprobado que más disfrutamos de las cosas.

Sergio Fernández y Elisabeth Anselstetter